viernes, 16 de mayo de 2008

La carretera del infierno

Como no, igual que todos los días, llego con un cabreo monumental a mi trabajo. Me tengo que desplazar todos los días catorce kilómetros, que no tendría ninguna importancia si en ese corto trayecto no tardara casi 30 minutos y que además repito 4 veces al día. La razón, los puñeteros camiones del transporte del carbón. No penseis que van despacio, no, ni uno con otro guardando la distancia de seguridad. A veces temes que,literalmente, te coman el culo, porque los adelantas cuando puedes y parece que se convierte en una persecución policial contigo, da miedo verlos por el retrovisor.
Promesas, cambios y reconversión...¿cuándo? llevamos escuchando lo mismo 16 años y nada de na. Las zonas las organizan cuatro desde Valladolid o Madrid, calentitos, sentados en sus oficinas, con unas carreteras acojonantes en las que lo máximo que sufren son esos atascos horrorosos por no salir 5 minutos antes de casa.
Que se lo tomen como quieran, en los pueblos también trabajamos y necesitamos infraestructuras para nuestro desarrollo y bienestar. Yo no me conformo con ser escaparate de unos pocos, en puentes largos y vacaciones. Donde mucho ignorante de ciudad viene aún preguntando si tenemos panaderos que nos hagan el pan, o si los niños conocen algo más que el pueblo. La mayoría no se dan cuenta de que los paletos son ellos, que salen por primera vez del barrio de su ciudad y se creen con más cultura que nadie. Sin saber no se puede hablar y por desgracia la mayoría son unos bocazas.
Invito a todo aquel que se disponga a visitar algún pueblo, que antes se informen bien sobre él y que no traigan la idea preconcebida de lo que eramos hace 100 años. Las oprtunidades serán distintas pero el avance casi el mismo, como ven, oooooh! también tenemos internet.
Como trabajo en una tienda en un pueblecito de 30 habitantes, con mucha gente de paso, os iré contando las ñoñadas que tengo que oir, sobre todo, ahora en verano, que acuden más, y como no educadamente y con una sonrisa de oreja a oreja atenderles.
No todo es malo, mi más sincero agradecimiento a quien viene con sus deberes hechos y da gusto escucharles y ayudarles a despejar sus dudas.

1 comentarios:

Aurelio dijo...

estoy 100 por 100 contigo montse.........la verdad que da pena,impotencia y a veces asco mirar a laciana,vaya futuro nos espera.........pero bueno,es lo que hay,los mineritos se solucionaron su vida prejubilandose y los que aqui curramos tenemos el futuro mas negro que el carbon que dejaron..........en cuanto a la gente de capi,tambien te doy la razon,se creen que esto es la aldea de hace 100 años.........
espero impaciente que nos cuentes las paranoias que te cuentan en el verano....un saludo.........