jueves, 10 de julio de 2008

AÑORANZA

Tumbada en la arena
cálida en su textura
mirando hacia el cielo
recuerdo su dulzura.
La luz nocturna me arropa
allí veo a la luna
tan grande y hermosa
reluce altiva ante tanta miniatura.
Que pequeña me siento
que pedazo de nada
sólo soy una pasajera
en este mundo de canallas.
Miro mi reflejo en el mar
sólo veo lágrimas
que ruedan mojando mis mejillas
pero no me dicen nada.
Allá donde estés
espérame con paciencia
todo llega en esta vida
hasta la más dulce condena.

miércoles, 9 de julio de 2008

VACACIONES

Ante el umbral de los preparativos

todo son carreras y prisas

tropezones y listas...

¿Has metido esto?

Que se te olvida lo otro!

Escenas del síndrome prevacacional. La casa parece cobrar vida propia, hay que dejarlo todo limpio y pulcro, como decía la abuela, no vaya a ser que nos pase algo...Abuela si nos pasa algo a casa no nos van a traer. Diálogos repetidos una y otra vez. Nos entra un estrés entre felicidad y mala leche, que el día que dejamos caer nuestras posaderas en el coche y emprendemos la procesión de un año más, nos parece aún mejor que la anterior.
Como nos engañamos!, horas y horas de viaje, llega uno mucho más cansado de lo que ha salido de casa. Descargamos todo y el aplanamiento, nos invade a todos los miembros de la familia, nos entra una especie de éxtasis, como a los religiosos, que nos deja KO. No importa, a la mañana siguiente a madrugar para ir a la playa, después comemos a carreras, como si se fuera a acabar el mundo, otra vez la playa y acabar por la noche con las primeras rojeces del sol, encaminando nuestros pasos no sabemos a donde, la cuestión es salir y acabamos el día tirados, literalmente, en la cama, durmiendo, en el mejor de lo casos si el calor lo permite.
Y un día y otro...la euforia se va apagando y cuando pasan tres o cuatro días sueñas con volver a donde te has ido, tú casa. Que agustito estaría ahora en mi sofá, relajado, durmiendo, con la tele de fondo...
Aún así "benditas vacaciones" que nos sacan de la monotonía, Ale! a mover el esqueleto y a pasarlo lo mejor posible.
Mi más sincera enhorabuena a los que se quedan en sus casas sin pegar ni golpe.

jueves, 3 de julio de 2008

LA OSTENTACION HECHA PERSONA

Lo mío ya debe ser de destino, hay quien no cree en estas cosas y yo empiezo a creerlo. Algunas personas producimos una pequeña picazón allá donde vamos, simplemente con vernos. No lo entiendo, me dedico a mi trabajo, mi familia y una escasa vida social por falta de tiempo.
Lo que tienen los pueblos pequeños y lo que hay que aguantar. Se vuelve picajoso para uno cuando quien te toca la moral es porque no tiene nada mejor en que emplear su tiempo. Esta persona de la que hablo ha pasado de ser, hace unos pocos años, una persona humilde, bueno, en el sentido de su posición social como la mayoría de los mortales, a creerse la reina del mambo. Yo la conocí con una coleta, un pantalón de chandal lleno de lamparones, unas botas amarillas de cordones descoloridas y una trenca que en sus buenos tiempos había sido azul marino, esto en invierno, en verano el peinado el mismo, lo único que cambiaba era la vestimenta que se limitaba a una camiseta, un pantalón corto y unas bambas. Nada tendría importancia sino fuera porque ahora las cosas le van mejor y con ir a gastarse unos cuantos euros en trapos, porque ni para eso tiene gusto, piensa que es mejor que nadie.
En la vida hay que ser humildes cuando se tiene dinero y cuando no. Estamos sometidos a andar por la cuerda floja a lo largo de ella y cuando menos lo esperas zas! topetazo y a volver a empezar. Sinceramente me dan pena todos aquellos que hacen de su vida una ostentación y peor aún cuando se convierten en ella.
Hay dos verdades como un templo para esta humilde servidora:
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Y mi lema, "VIVE Y DEJA VIVIR"

martes, 1 de julio de 2008

UN DIA DE ESOS TONTOS

Hoy me he levantado gris, como el día. A veces me pregunto si de verdad este es mi lugar en la vida. No me arrepiento de nada, pero tampoco es lo que se dice, casi perfecta, porque lo perfecto no existe. No os habeis sentido alguna desplazados dentro de vuestra propia vida?. Creo que empleamos demasiado tiempo en las cosas vanales y sin importancia. Si todo ese esfuerzo y perdida de energía, que utilizamos en reparar las tonterías que tanto nos ofenden, en mejorar lo que de verdad nos importa, os aseguro que todo nos iría mejor.
Quizá vaya en nuestra naturaleza humana ser así, pero yo he hecho una enmienda conmigo misma, paso de quien y lo que pueda herirme momentaneamente. Me he dado cuenta que cada momento que pierdo, ya no vuelve y aunque espero vivir una vida lo suficientemente larga, no quiero perder mi tiempo en cosas que no lo merecen. Me voy a empeñar en ver la parte positiva de las cosas "negativas" que van surgiendo. Se acabó, merezco vivir tranquila.
Un consejo, ser felices, una sonrisa es de las cosas más bonitas que podemos ofrecer y hace sentirse mejor a quien la recibe.

LA NOCHE DE SAN JUAN

Por falta de tiempo, me quedó en el tintero hablar de esa noche tan mágica. Ya han pasado algunos días de ella, pero hacía muchos años que yo no la celebraba y este año, sin pensarlo tan siquiera, fue de verdad mágica. Son esas cosas inesperadas y buenas hacen que nuestra vida sea más feliz.
La suerte comienza a media tarde, cuando un amigo nos pide ayuda para solucinar un problema. Tiene una casita de pueblo preciosa y para allá que nos fuimos. Cuando llegamos, sobre las ocho de la tarde, ya tenía preparada la barbacoa y una pequeña hoguera, que había hecho con ayuda de su hijo. No nos dejó irnos y nos juntamos como doce o catorce personas. Los niños revoloteaban para acá y para allá, la alegría flotaba en el ambiente. Nos hicieron queimada, escribimos nuestros deseos, que luego quemamos y entre risas y buen ambiente nos sentamos frente al mágico fuego, los más atrevidos lo saltaron ...Cuantos recuerdos invadieron mi mente, me trasladé por un instante a mi niñez, la hoguera la haciamos en casa de mis abuelos, participábamos todos los del barrio y acababamos en el mismo sitio, soñando esa noche, frente al fuego, como manda la tradición.