martes, 1 de julio de 2008

LA NOCHE DE SAN JUAN

Por falta de tiempo, me quedó en el tintero hablar de esa noche tan mágica. Ya han pasado algunos días de ella, pero hacía muchos años que yo no la celebraba y este año, sin pensarlo tan siquiera, fue de verdad mágica. Son esas cosas inesperadas y buenas hacen que nuestra vida sea más feliz.
La suerte comienza a media tarde, cuando un amigo nos pide ayuda para solucinar un problema. Tiene una casita de pueblo preciosa y para allá que nos fuimos. Cuando llegamos, sobre las ocho de la tarde, ya tenía preparada la barbacoa y una pequeña hoguera, que había hecho con ayuda de su hijo. No nos dejó irnos y nos juntamos como doce o catorce personas. Los niños revoloteaban para acá y para allá, la alegría flotaba en el ambiente. Nos hicieron queimada, escribimos nuestros deseos, que luego quemamos y entre risas y buen ambiente nos sentamos frente al mágico fuego, los más atrevidos lo saltaron ...Cuantos recuerdos invadieron mi mente, me trasladé por un instante a mi niñez, la hoguera la haciamos en casa de mis abuelos, participábamos todos los del barrio y acababamos en el mismo sitio, soñando esa noche, frente al fuego, como manda la tradición.

0 comentarios: