jueves, 3 de julio de 2008

LA OSTENTACION HECHA PERSONA

Lo mío ya debe ser de destino, hay quien no cree en estas cosas y yo empiezo a creerlo. Algunas personas producimos una pequeña picazón allá donde vamos, simplemente con vernos. No lo entiendo, me dedico a mi trabajo, mi familia y una escasa vida social por falta de tiempo.
Lo que tienen los pueblos pequeños y lo que hay que aguantar. Se vuelve picajoso para uno cuando quien te toca la moral es porque no tiene nada mejor en que emplear su tiempo. Esta persona de la que hablo ha pasado de ser, hace unos pocos años, una persona humilde, bueno, en el sentido de su posición social como la mayoría de los mortales, a creerse la reina del mambo. Yo la conocí con una coleta, un pantalón de chandal lleno de lamparones, unas botas amarillas de cordones descoloridas y una trenca que en sus buenos tiempos había sido azul marino, esto en invierno, en verano el peinado el mismo, lo único que cambiaba era la vestimenta que se limitaba a una camiseta, un pantalón corto y unas bambas. Nada tendría importancia sino fuera porque ahora las cosas le van mejor y con ir a gastarse unos cuantos euros en trapos, porque ni para eso tiene gusto, piensa que es mejor que nadie.
En la vida hay que ser humildes cuando se tiene dinero y cuando no. Estamos sometidos a andar por la cuerda floja a lo largo de ella y cuando menos lo esperas zas! topetazo y a volver a empezar. Sinceramente me dan pena todos aquellos que hacen de su vida una ostentación y peor aún cuando se convierten en ella.
Hay dos verdades como un templo para esta humilde servidora:
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Y mi lema, "VIVE Y DEJA VIVIR"

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